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MIEDO AL COMPROMISO

El miedo es una de las siete emociones básicas que, en algún momento sufrimos. Como emoción no la podemos calificar como buena o mala, pero sí según el contexto en que surge. El miedo nos protege de algún peligro o amenaza ….. y el compromiso ¿es para ti una amenaza real?

Generalmente el miedo surge a raíz de nuestras inseguridades y si yo siento miedo ante una relación de pareja que parece que vaya a más, realmente ¿de qué me estoy protegiendo? Las personas nos sentimos cómodas ante situaciones conocidas, a aquello que controlamos, en otras palabras, nos gusta protegernos dentro de nuestra zona de confort, por eso nos cuesta tanto dar un paso adelante, enfrentarnos a situaciones nuevas …. el miedo al cambio. Este miedo al cambio se traduce en una desestabilización de nuestra seguridad, vemos un peligro en algo que no conocemos, y nos vienen a la cabeza preguntas en relación a nuestras capacidades:¿ como lo haré?, como me encontraré? ¿seré capaz?. Y dudas razonables sobre los posibles peligros o fracasos que podemos tener: y si no me sale bien …, y si me equivoco …, y si no puedo hacerlo ….

En definitiva, cuando aparece el miedo, empezamos a poner en duda nuestras capacidades y recursos de afrontamiento ante una nueva situación; en una columna ponemos los “pro” y en otra los “contras” y si la persona es segura y tiene confianza, seguramente el malestar, ansiedad y frustración no aparecerán dentro de su mapa emocional. ¿Pero cuántos de nosotros optamos por los contras? Son muchas las personas que no tienen la capacidad de valorar sus capacidades, se desconocen emocionalmente, y en vez de aceptar esta carencia el recurso des-adaptativo que utilizan es el de la fuga, evitar todo aquello que les produzca dolor.

Y entonces, ¿qué pasa con el compromiso? La persona insegura hará un balance de todo lo que perderá con el compromiso, lo que desaparecerá de su círculo de confort-pérdida de intimidad, hacer lo que quiera sin dar explicaciones, llevar su horario y ritmo, decidir sin pensar en otr@…- en vez de fijarse en todo lo que ganará-amor, estabilidad, compañía, proyecto de futuro … -

Suelen ser personas que desean enamorarse locamente y anhelan tener una relación de pareja; se ponen la coraza de fragilidad o debilidad para maravillar y dar más realismo a su deseo. Lo que se esconde realmente bajo la coraza suele ser una persona insegura, controladora, con dificultades para expresar emociones, y con pocos recursos de afrontamiento ante situaciones nuevas o generadoras de estrés.

Son el tipo de persona que entran en una especie de relación “chicle” o en el “contigo pero sin ti“. La incongruencia entre lo que quieren y lo que realmente hacen está presente durante toda la relación. Al sentir esa enorme necesidad de tener una relación estable, dado su carencia afectiva, acostumbran a comportarse como grandes conquistador@s, pero en el momento que se ven inmersos en la relación comienza a aparecer el miedo por sus propias incongruencias. Para salir de la angustia que les produce la relación, su mente crea, como mecanismo de defensa, pensamientos negativos en relación a su pareja (pensaba que era diferente, no es la mujer / hombre de mi vida, no es lo que busco, me he equivocado y no quiero tener pareja, aun soy joven y quiero disfrutar de la vida ….).

Realmente la terrible amenaza se encuentra dentro de ell@s  y no en la otra persona. La falta de conocimiento emocional y la inseguridad que padecen al no tener estrategias de afrontamiento hace que se inventen justificaciones para creer que están haciendo lo correcto, es decir, romper la relación, cuando, en realidad, rompen la relación porque no saben asumir el miedo y el malestar que les produce, y huyen para recuperar su estabilidad emocional, el control de las situaciones y mantener su zona de confort.