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La Navidad

La Navidad ….

La Navidad tiene dos caras

La Navidad tiene dos caras

… Tiene dos caras.

De nuevo el doceavo mes, de nuevo revivir durante unos días aquello que se hace llamar el espíritu de la Navidad….. Parece ser que no quedó tan lejano el anterior, que sin darnos cuenta, nos vuelve a reaparecer.

Dejémonos de apologías sobre lo que gusta o no de la Navidad, ni justifiquemos nuestros actos en estas fechas, ni discutamos sobre la pérdida de las tradiciones cristianas, puesto que la sociedad en la que vivimos inmersos ya se encarga de recordárnoslo mediante la publicidad de lágrima fácil, los actos festivos encubiertos con ese regusto a villancico rancio y el consumismo desmesurado y obligatorio para dar y recibir felicidad.

Lo que realmente resulta interesante es descubrir que esta festividad era para los romanos la época de celebración del “Solis Invicti” – la victoria de la luz sobre la noche más larga-, y curiosamente, aunque sin connotaciones religiosas, hoy en día resulta ser algo parecido para muchas personas que durante estas fechas comienzan a elaborar su propio balance personal, intentando buscar la luz entre tanta tiniebla interior.

A priori, podemos descubrir algunos factores que nos predisponen a preguntarnos sobre lo humano y lo divino; El solsticio de invierno, que empieza en este mes, es reconocido como el más propenso a la soledad e introspección, puesto que el frío nos empuja a iniciar una especie de hibernación física y mental. Al igual que muchos animales, nosotros, los descendientes de los homínidos, ¿por qué hemos de ser distintos?.

En esta hibernación casi forzosa, acostumbramos a hacer un balance del año que casi acaba, y es en ese momento, cuando aparecen de forma evidente nuestras debilidades. Es en ese instante cuando empezamos a asustarnos con lo que vemos de nosotros: miedos, fracasos, desilusiones, metas no conseguidas, pérdidas materiales y afectivas, decepción….. También hay cosas buenas, pero los humanos tenemos cierta predisposición en centrarnos en aquello que no hemos conseguido, en aquello que hemos perdido, en el que no nos gusta o en aquello que no queremos.

¿A quién le gusta sumergirse en su interior y reconocer momentos en los que has dicho o hecho cosas que no te gustan?

La Navidad también esconde esta cara oculta: la introspección íntima. Lo único que debemos saber es que, todo lo que descubramos de nosotros forma parte de nuestro aprendizaje, por lo que no sirve de nada “no quererlo ver y esperar un año más”, porque la sombra de aquello inacabado, de la lección que toca aprender y superar siempre volverá, de una forma u otra, a aparecer en tu vida……. y no hará falta que sea Navidad.