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Buscar pareja: Realidad o ficción (I)

Buscar pareja
Buscar pareja
¿Para qué? ¿Aún te crees el cuento de la media naranja? ¿Crees que eres una media persona y te lanzas en la búsqueda de tu otra media?

El impulso amoroso está profundamente conectado a las redes neuronales de nuestro cerebro; es una necesidad fisiológica, un instinto y también el resultado de un flujo químico. Es una adicción cuando se tiene y una desesperación cuando se pierde.

“A fuerza de hablar de amor, uno llega a enamorarse. Nada tan fácil. Esta es la pasión más natural del hombre”

(Blaise Pascal)

Amamos por diferentes razones, o quizás debería decir, que creemos que amamos para evitar ciertas razones que nos incomodan. Hay quien ama por evitar la soledad, otros porque ven en la otra persona aquello que creen que les falta, algunos por aparentar lo que no es, por dinero, por posición, porque el tiempo pasa rápido, porque llevo muchos años con él/ella, por los hijos, porque creo que no podría hacer nada solo/a, por apego, por comodidad, porque es muy triste vivir solo/a…….

También, por supuesto, amo porque admiro a la persona que está a mi lado, porque creo en nosotros, por compartir lo mucho que soy y lo mucho que eres, por construir un proyecto común, por la pasión, el vínculo compartido, por tu individualidad y la mía,….

La naturaleza humana consiste en sentirse incompleto en soledad : a partir de este concepto podemos tener más claro el por qué de buscar pareja, o nuestra media naranja. Nos sentimos incompletos, tenemos necesidad de aprobación, de reconocimiento y de admiración. Según el economista Adam Smith, “el sujeto se siente incompleto y necesita de otro para forjarse su identidad”.

Y es en esta trampa en la que caemos, en el hecho de creernos incompletos, faltos de algo, y ese algo que creemos que nos falta nos resuena en la otra persona, lo proyectamos sin saberlo. Y la realidad es que la pareja que elegimos no tiene nada de eso que pensamos que nos falta, y cuando nos damos cuenta, nos frustramos, nos decepcionamos, y, casualmente, se nos acabó el amor.

“Los amores son como los imperios: cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construidos, perecen ellos también” (Milan Kundera)