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Año nuevo ….

…. ¿vida nueva?

¿Año nuevo vida nueva?

¿Año nuevo vida nueva?

Socialmente nos hacen creer que el comienzo de un cambio significa ir al gimnasio, dejar de fumar, apuntarse a un curso de inglés y empezar a coleccionar cualquiera de los gadgets, por otro lado inútiles, que se venden en los quioscos. ¡¡Perfecto!! Visto así, ¡¡que fácil es cambiar de un día para otro!!

¡Quién así se sienta como nuevo, adelante! Ante todo, lo mejor es ser consciente de lo que quieres y de cómo te sientes; nadie va a saber mejor que tú cómo y qué debes hacer.

Quien crea que un cambio es más profundo que el simple hecho de “tener” y desee mudar la piel interior, es decir, el “ser”, ha de saber que el camino no es fácil pero sí fascinante, que no es inmediato pero sí da resultados a medio plazo. Para todos aquellos iniciados, aconsejarles que se requieren, al menos, cumplir con ciertas premisas: compromiso con uno mismo, constancia, perseverancia y paciencia.

Iniciar una nueva vida implica dejar atrás todo aquello que ya no necesitamos, y para saber cuál es el exceso de equipaje hemos de reflexionar sobre nuestras creencias. Para deshacernos de comportamientos no deseados hemos de averiguar de dónde proceden, y pensar que quizás en otro momento de nuestra vida sí nos sirvieron para conseguir lo que queríamos, pero en nuestro presente nos limitan, son un lastre que solo nos proporciona resultados indeseables.

Las experiencias que suceden en nuestra vida no las escogemos, pero si podemos escoger la actitud que tomamos frente aquello que nos pasa.

¿Cuál es la diferencia entre las personas que consiguen aquello que quieren y las que no? El autoconocimiento. Las personas con autoconocimiento tienen más capacidad y recursos para saber exactamente hacia dónde quieren dirigirse y marcarse unos objetivos claros.  Con esta afirmación no quiero decir que las personas con ausencia de autoconocimiento no logren sus objetivos, pero generalmente éstos se alcanzan cuando las circunstancias son favorables. La diferencia radica en que, teniendo en cuenta que los objetivos diarios pueden variar, la persona con más conocimiento de sí mismo, sabrá reconducirlos, ser más flexible al cambio; la persona menos consciente de sus capacidades personales puede bloquearse ante la decepción, su capacidad de adaptación al entorno será menor y la facilidad de auto engañarse le hará pensar que las circunstancias o cualquier otra persona es la culpable de su fracaso. Son estas excusas externas las que siempre condicionaran su día a día.

 Teniendo en cuenta esto, ¿cómo podemos superar el miedo al cambio? Cuando dejemos de comportarnos de la misma forma, cuando dejemos de hacer siempre las mismas cosas, cuando nuestra actitud y comportamiento empiecen a ser distintos. Sin prisa, poco a poco, pero de forma constante, empieza a introducir pequeños cambios en tu vida.  Permítete dejar de controlarlo todo y sé más consciente de cuáles son las cosas que quieres cambiar, y decídete a empezar!! Solo permitiendo tu tiempo y alimentando la paciencia comenzarás a perder el miedo a ser el que realmente deseas SER.